Marco Legal: Sección Elementos de Protección Personal.

 

El Libro Tercero “De la Higiene y Seguridad del Ambiente y de los Lugares de Trabajo”, del Código Sanitario, sostiene en su artículo 82 que se deberán dictar reglamentos que contengan normas respecto a las condiciones de higiene y seguridad que deben cumplir los Elementos de Protección Personal y la obligación de su uso.

Los reglamentos que sugiere el Código Sanitario, y cuyas disposiciones están orientadas a la protección de la salud de los trabajadores expuestos a los riesgos propios de su actividad laboral, corresponden al Decreto Supremo Nº594, de 1999, y los Decretos Supremos Nº18 y Nº173, de 1982, todos del Ministerio de Salud

El Decreto Supremo Nº173, de 1982, en numeral 1, señala que se entenderá por elemento de protección personal todo equipo, aparato o dispositivo especialmente proyectado y fabricado para preservar el cuerpo humano, en todo o en parte, de riesgos específicos de accidentes del trabajo o enfermedades profesionales.

Los artículo 53º y 54º del Decreto Supremo Nº594, establece que las obligaciones del empleador son las siguientes: entregar en forma gratuita los elementos de protección, que tales equipos sean adecuados al riesgo a cubrir, que se capaciten a los trabajadores en el uso correcto y en la mantención de su funcionamiento, y en último término, que estos productos sean certificados, de acuerdo con las normas y exigencias de calidad que rijan para tales artículos según su naturaleza, de conformidad a lo establecido en el Decreto Nº18. Al mismo tiempo, señala la obligación del trabajador de usar los equipos mientras permanezca expuesto al riesgo.

Adicionalmente, el Decreto Supremo Nº132, del 07 de febrero de 2004, del Ministerio de Minería, en su artículo 32, también hace exigible, en forma expresa, tal disposición para las faenas mineras. Además establece que las empresas mineras deben efectuar evaluaciones de riesgos para cada puesto de trabajo y disponer de normas relativas a la adquisición, entrega, uso, mantención, reposición y motivación de tales elementos. Por otro lado, las empresas deberán incorporar programas de revisión periódica del estado de los EPP y verificar el uso por parte de los trabajadores, quienes están obligados a cumplir con las exigencias establecidas en el reglamento interno de la empresa, concerniente al uso de los elementos de protección personal.

Con el propósito de garantizar el cumplimiento de las condiciones de higiene y seguridad de los elementos de protección personal que exige el Código Sanitario, el Decreto Nº18 establece en su artículo 2 que las personas, entidades y establecimientos que fabriquen, importen, comercialicen o utilicen tales aparatos, equipos y elementos deberán controlar su calidad en instituciones autorizadas para prestar este servicio.

El mismo cuerpo legal establece en su artículo 3 que el Instituto de Salud Pública, a través del Departamento Salud Ocupacional, es el organismo oficial encargado de autorizar, controlar y fiscalizar a las instituciones, laboratorios y establecimientos que se interesen en obtener esta autorización, para prestar servicios de control de calidad de equipos, aparatos y elementos de protección personal contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.

De acuerdo a la reglamentación, las pruebas y controles que lleven a cabo los laboratorios autorizados deben sujetarse a las especificaciones fijadas en la materia por las normas oficiales, y a falta de éstas, por las normas que aprueba el Ministerio de Salud a proposición del Instituto de Salud Pública de Chile, según se indica en el numeral cuatro.

Sobre la base de la definición establecida en el D.S Nº173/82, y la oferta de estos productos en el mercado nacional e internacional, el Instituto de Salud Pública ha elaborado un Listado Básico de EPP (Resolución exenta Nº 1924 de octubre de 2010) en el que se indica a qué tipo de productos le es aplicable la reglamentación vigente.

Al cabo de 30 años de aplicación de la reglamentación, los laboratorios autorizados para prestar servicios de control y certificación solo cubren un número reducido de EPP, quedando sin certificación muchos tipos de EPP de gran importancia sanitaria.

Por esta razón, el Instituto de Salud Pública ha creado el Registro Voluntario de Fabricantes e Importadores de EPP (Resolución exenta Nº 445 de marzo de 2009 ) que consiste en un procedimiento oficial para el reconocimiento de la certificación de la conformidad emitida por organismo de certificación extranjeros, a su vez ha establecido los criterios técnicos para la calificación de la idoneidad de un EPP para ser utilizado como método de control de riesgos de accidentes y enfermedades profesionales (Resolución exenta Nº 971 de abril de 2012).