¿Están protegidos los pies de los trabajadores chilenos?

07/08/2013

Estudio del ISP analizó el calzado de seguridad y la normativa que los certifica: ( 07/08/2013)
Sólo dos laboratorios en el país cuentan con la autorización necesaria para certificar calzado laboral.

 

Dar tranquilidad a los trabajadores que sus pies estarán protegidos mientras laboran, es una de las tareas que se planteó el Instituto de Salud Pública de Chile (IPS).
Para ello,  un grupo de investigadores del departamento de Salud Ocupacional detectó cuáles son las condiciones que el calzado de seguridad debe cumplir para obtener certificación en el territorio nacional.
El estudio arrojó que sólo dos tipos de calzado hoy en día reciben certificación en Chile: los de uso general y aquellos que cumplen funciones aislantes de la electricidad hasta los 600 voltios. Los demás, que representan la casi totalidad del mercado, se rigen por las normas del país de origen, entre ellos China, Taiwán, Brasil, Perú, Estados Unidos y España.
“Bajo estas circunstancias, y dada la necesidad de utilizar calzados que protejan contra riesgos más allá de la normativa chilena, queda planteado el desafío de garantizar al usuario la idoneidad de tales productos para ser utilizados en los lugares del trabajo”, sostiene David Escanilla, jefe de la sección de elementos de protección personal del subdepartamento de seguridad y tecnologías en el trabajo.
El mismo estudio sugirió que una alternativa para resolver el vacío normativo mientras se legisla al respecto, es recurrir a criterios de idoneidad, para lo cual sería clave la certificación que otorga el Registro Voluntario de Fabricantes e Importadores (EPP).
No obstante, el ISP estableció algunos criterios básicos para definir futuras certificaciones. La magnitud del riesgo a proteger es el principal de ellos.
Así por ejemplo, para zapatos de uso general bastaría una certificación por lote, mientras que  aquellos que buscan proteger de químicos o que estarán expuestos a altas temperaturas, debieran incluir controles durante el proceso de producción.
En la actualidad, sólo dos laboratorios  cuentan con autorización del ISP para certificar calzado de seguridad. Se trata del Centro de Estudios, Medición y Certificación de Calidad (CESMEC), que sólo certifica los de uso general; y Caltex Limitada, cuyo ámbito de competencias también incluye a los que serán expuestos a corrientes eléctricas.
El estudio, denominado “certificación de calzados de seguridad en Chile”, fue elaborado por Escanilla junto a los investigadores Ariel Rodríguez y Carlos Martínez, y se encuentra disponible en www.ispch.cl/saludocupacional/alertas

Dar tranquilidad a los trabajadores que sus pies estarán protegidos mientras laboran, es una de las tareas que se planteó el Instituto de Salud Pública de Chile.

Para ello,  un grupo de investigadores del departamento de Salud Ocupacional detectó cuáles son las condiciones que el calzado de seguridad debe cumplir para obtener certificación en el territorio nacional.

El estudio arrojó que sólo dos tipos de calzado hoy en día reciben certificación en Chile: los de uso general y aquellos que cumplen funciones aislantes de la electricidad hasta los 600 voltios. Los demás, que representan la casi totalidad del mercado, se rigen por las normas del país de origen, entre ellos China, Taiwán, Brasil, Perú, Estados Unidos y España.

“Bajo estas circunstancias, y dada la necesidad de utilizar calzados que protejan contra riesgos más allá de la normativa chilena, queda planteado el desafío de garantizar al usuario la idoneidad de tales productos para ser utilizados en los lugares del trabajo”, sostiene David Escanilla, jefe de la sección de elementos de protección personal del subdepartamento de seguridad y tecnologías en el trabajo.

El mismo estudio sugirió que una alternativa para resolver el vacío normativo mientras se legisla al respecto, es recurrir a criterios de idoneidad, para lo cual sería clave la certificación que otorga el Registro Voluntario de Fabricantes e Importadores (EPP).

No obstante, el ISP estableció algunos criterios básicos para definir futuras certificaciones. La magnitud del riesgo a proteger es el principal de ellos.

Así por ejemplo, para zapatos de uso general bastaría una certificación por lote, mientras que  aquellos que buscan proteger de químicos o que estarán expuestos a altas temperaturas, debieran incluir controles durante el proceso de producción.

En la actualidad, sólo dos laboratorios  cuentan con autorización del ISP para certificar calzado de seguridad. Se trata del Centro de Estudios, Medición y Certificación de Calidad (CESMEC), que sólo certifica los de uso general; y Caltex Limitada, cuyo ámbito de competencias también incluye a los que serán expuestos a corrientes eléctricas.

El estudio, denominado “certificación de calzados de seguridad en Chile”, fue elaborado por Escanilla junto a los investigadores Ariel Rodríguez y Carlos Martínez, y se encuentra disponible en www.ispch.cl/saludocupacional/alertas

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