“Debemos insistir en la formación de médicos y tecnólogos en radiología”

Eliseo Vañó, experto en protección radiológica (19.05.2010)
Invitado principal de un taller latinoamericano sobre protección radiológica para niños y adolescentes con problemas cardíacos organizado por el ISP, Eliseo Vañó delinea las principales tareas para una práctica médica de calidad y segura para pacientes, médicos y tecnólogos.

Más de 30 años de experiencia en protección radiológica tiene el físico español Eliseo Vañó, asesor del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y del Comité Internacional de Protección Radiológica (ICRP), profesor de Física Médica en la Universidad Complutense y jefe del Servicio de Física Médica del Hospital San Carlos de Madrid, invitado principal del taller de protección radiológica en cardiología intervencionista pediátrica organizado por el Instituto de Salud Pública y el OIEA en Santiago.

Al curso asistieron más de 30 cardiólogos y tecnólogos médicos de 12 países de Latinoamérica, oportunidad en la que se buscaron fórmulas para optimizar los procedimientos que incluyan Rayos X y avanzar en la definición de estándares que protejan a médicos, trabajadores y pacientes.

“Estamos promoviendo la colaboración con Chile, sobre todo en el área de la cardiología pediátrica, porque el país ha mostrado una especial sensibilidad en esa área, y focalizar aquí un programa piloto de protección radiológica en cardiología pediátrica, que pueda ser tomado como modelo para otras regiones del mundo”.

-¿Quiénes están llevando a cabo esta iniciativa?
-Inicialmente fue hace dos años en el Hospital Calvo Mackenna, donde tuvimos una reunión con una serie de cardiólogos pediátricos chilenos que coordinaron Fernando Leyton y Patricia Miranda, y después Carlos Úbeda, que sirve como enlace para desarrollar la parte de investigación. La idea es sentar las bases para que Chile lidere el programa regional en toda Latinoamérica.

-¿Cuáles son los principales riesgos de la exposición a Rayos X?
-Más que riesgos, habría que hablar del gran beneficio que supone el uso de instrumentos intervencionistas en cardiología pediátrica. Cualquier beneficio médico conlleva muchas veces un riesgo, especialmente cuando se usan radiaciones ionizantes y porque la población infantil es más sensible que la adulta. Por eso, una adecuada formación en protección radiológica para los profesionales, el personal técnico y de enfermería que participa en los procedimientos, permitirá disminuir el riesgo para los pacientes y profesionales y que hagamos lo que la sociedad nos pide, una medicina más segura y de calidad.

-¿Cuáles son las principales normas de protección radiológica en España?
-En Europa se está discutiendo reunir todas las normas de protección en una gran directiva que se va a llamar Normas Básicas de Seguridad. Lo que más importa es justificar adecuadamente los procedimientos. Apuntamos a la optimización; no basta con decir que un niño necesita una tomografía computarizada, o este cateterismo, sino que hay que hacerlo con la mínima dosis de radiación para el paciente. Hagámoslo óptimamente, con un profesional bien formado, con un equipo de Rayos X muy bien controlado, sometido a programas de garantía de calidad y tratando de disminuir al máximo el riesgo para el paciente.

-¿Eso implicaría definir algunos niveles mínimos y máximos?
-No, los límites de dosis no se aplican porque el objetivo es el diagnóstico o tratamiento del paciente. Lo que sí existe, y las últimas recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección Radiológica así lo han dicho, son niveles de referencia para decir “si usted hace este procedimiento para este conjunto de pacientes, las dosis de radiación deben estar entre este valor y este valor”. Si le da uno mucho más alto, revise su equipo y su forma de trabajo, por si acaso estuviera utilizando más radiación de la necesaria; si obtiene niveles más bajos, revise su trabajo, no sea que esté obteniendo menos información de la que debiera obtener.

-¿Habrá también niveles de referencia para cantidad de exposiciones?
-Esa es una gran preocupación internacional, porque a medida que hay procedimientos de diagnóstico más potentes y fáciles de aplicar, puede existir una tendencia al sobreuso y sobreirradiación de la población. Lo que están haciendo las sociedades internacionales y médicas es tratar de definir los criterios para que un niño o paciente pueda someterse a procedimientos médicos. Pero limitarlos no sería correcto, como tampoco limitar las dosis de radiación: si un niño tiene una patología muy crítica y debe ser irradiado muchas veces, hay que hacerlo, porque de lo contrario puede morir.

-Esto supone también información a la población en general...
-Hay una gran preocupación por involucrar a los grupos de opinión, informar a los familiares de los pacientes, a la sociedad, a otros profesionales médicos que son usuarios de procedimientos con radiaciones ionizantes. El OIEA y la Comisión Europea tienen una página web con información para pacientes y profesionales. Es un trabajo que toma tiempo, pero evidentemente hay que implicar a la sociedad para evitar ideas erróneas y hacer una práctica médica segura.

-¿Qué recomendaciones haría a Chile?
-En general, debemos insistir en la formación. Hay que invertir dinero en la educación y capacitación de los profesionales y la sociedad, que en nuestras facultades de medicina haya más formación en protección radiológica y que las autoridades tengan en cuenta que invertir en seguridad es invertir en calidad de la salud. No es una inversión muy cara, pero se debe promocionar porque la sociedad después lo agradece, así como los profesionales y los trabajadores.

ISPCH