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Mié, 26/01/2011 - 11:58 | by webmaster
Virus linfotrópico de células T humano Tipo I y II (HTLV-I/II)
El Instituto de Salud Pública de Chile, es el encargado de confirmar las muestras positivas a HTLV-I/II por ELISA de los donantes de sangre. El Ministerio de Salud en el año 2008 estableció el tamizaje obligatorio para el HTLV-1 en todas las donaciones de sangre. Estos virus pertenecen a la familia Retroviridae, subfamilia Oncoviridae. Respecto del HTLV-I, el genotipo circulante en el país pertenece al subtipo Cosmopolita.
Antecedentes
El HTLV-I es un virus ancestral presente en la población amerindia de Los Andes. En Chile, se asoció a paraparesia espástica tropical en 1989, y en 1991 se describió por primera vez en donantes de bancos de sangre. En la Tabla 1 se presenta un resumen de los estudios de seroprevalencia en Chile y otros países. El rango de seroprevalencia del virus en Chile varía entre 0,3% y 0,73%.
Tabla 1. Seroprevalencia de HTLV I en Chile entre 1991- 2007 y otros países.
Seroprevalencia (%) | Observaciones |
0,73 | En 954 donantes de sangre (1991) |
0,3 | En 16.000 donantes en el Hospital del Salvador (2000) |
0.5 | 85.700 donaciones (Comisión de Sangre y Tejidos) (2007) |
0,1 | Los Ángeles, USA |
0,06 | Washington, USA |
0 a 20 | Japón |
6 | Jamaica |
Fuente: laboración propia sobre datos MINSAL
La infección se produce principalmente a través de células que contienen el provirus y, en un muy menor grado, mediante los viriones libres. La infección se puede adquirir por vía sexual, vertical y sanguínea. La transmisión sexual es poco eficiente en general, y por ser un virus asociado a células es más eficiente su transmisión de hombre a mujer que a la inversa. La transmisión vertical ocurre por lactancia, dado que la infección transplacentaria e intraparto es poco frecuente.
La transmisión vía sanguínea debe ser con sangre y hemoderivados que contengan elementos celulares. Un estudio centinela en Japón mostró que 68% de los receptores de sangre, glóbulos rojos y plaquetas seroconvirtieron; y tan sólo 0 a 1% de los receptores de plasma. La transmisión disminuye de manera importante al usar glóbulos rojos desleucocitados. Hay casos descritos de transmisión por compartir jeringas en personas drogadictas.
La infección con el virus HTLV-I se asocia a varias patologías, siendo las más relevantes la paraparesia espástica tropical y la leucemia/linfoma de células T del adulto. La paraparesia espástica se caracteriza por ser una enfermedad crónica desmielinizante que afecta la médula espinal y la sustancia blanca del SNC, produciendo un síndrome paretoespástico de extremidades inferiores, además de compromiso autonómico. Esta enfermedad se desarrolló en el 3-5% de las personas infectadas y con una latencia de alrededor de 10-20 años desde el inicio de la infección viral. Además, a esta infección viral se asocia un cuadro de inmunodeficiencia celular que permite la aparición de infecciones oportunistas como Pneumocystis jiroveci (ex carinii), meningitis por Cryptococcus spp; y en zonas tropicales, estrongiloidosis. También esta infección viral puede generar múltiples trastornos inmunitarios que se manifiestan a través de múltiples procesos inflamatorios.
Diagnóstico de Laboratorio
El tamizaje serológico de la infección con HTLV se hace habitualmente con un método de ELISA y luego mediante un método de confirmación, ya sea Westernblot o Inmunofluorescencia Insdirecta (IFI), se realiza el diagnóstico de laboratorio. En caso de ser necesario tipificar, HTLV-I o HTLV-II, lo recomendable además es confirmar la infección viral mediante la amplificación genética in vitro o PCR del material genético viral en las células mononucleares periféricas sanguíneas (PBMC) del paciente. En Chile, la confirmación del diagnóstico de laboratorio de la infección con HTLV es realizada por el Instituto de Salud Pública, empleando simultáneamente dos métodos diferentes: confirmación serológica mediante IFI y confirmación molecular mediante la detección del ácido nucleico viral en PBMC.
Resultados de muestras analizadas
En el período comprendido entre Enero de 2009 y Julio de 2010 se confirmó la infección con HTLV-I/II en un total de 737 donantes de sangre, provenientes de todo el país. El mayor porcentaje correspondió a mujeres y hombres entre 45 y 55 años de edad con 34,7 y 31,3 %, respectivamente. La distribución porcentual por rango etario se muestra en la Figura 1, destacando que el 77,6 % y 74,4 % de las mujeres y hombres, respectivamente, se concentran entre los 25 y 55 años de edad. Esta distribución de población donante es consistente con lo previamente publicado en la literatura.
Al analizar la distribución de las muestras por región destaca la existencia de donantes infectados con HTLV-I/II en todas las regiones del país, excepto la XII región. El mayor porcentaje de donantes positivos, como era esperable, correspondió a la Región Metropolitana, V y VIII regiones con 52,5%, 16,6% y 7,3% respectivamente.
Conclusión
El Instituto de Salud Pública de Chile inició la confirmación de HTLV-I en el mes de enero del año 2009. Hasta el 31 de Julio del año 2010 se recibieron un total de 1659 muestras provenientes de Bancos de Sangre y laboratorios clínicos. Del total recibido, la infección con HTLV-I/II se confirmó en 893 muestras (53,8%). Estos resultados ponen de relieve la necesidad de confirmar todos los resultados obtenidos mediante técnicas de tamizaje en los bancos de sangre y laboratorio clínicos. De acuerdo a esta casuística el virus sería endémico, aunque llama la atención que la XII Región no haya enviado muestras. La importancia de la identificación de los seropositivos radica por una parte en la posible transmisión a otras personas, y en la posibilidad que los afectados desarrollen enfermedades graves para los cuales los tratamientos actuales no muestran gran efectividad. Adicionalmente, a los sujetos seropositivos se les debe asesorar en medidas de prevención como abstenerse de donar sangre, semen u órganos, no amamantar a sus hijos y usar preservativos en las relaciones sexuales. Adicionalmente, se debe evaluar la posibilidad de estudio rutinario de la presencia del virus en forma previa al trasplante de órganos y en las mujeres embarazadas.
Bibliografía
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