Sección Estudios Clínicos : Información General

Antecedentes Históricos

Especial mención merece la obligación de aplicar las normas de Buenas Prácticas Clínicas a la planificación, realización, registro y comunicación de todos los ensayos clínicos que se realicen en Chile, como conjunto de requisitos éticos y científicos de calidad reconocidos a escala internacional y como garantía de la protección de los derechos, la seguridad y el bienestar de los sujetos del ensayo, así como la fiabilidad de sus resultados. Es responsabilidad de la autoridad regulatoria autorizar el uso provisional en ensayos clínicos de productos farmacéuticos sin registro sanitario y también el uso de  medicamentos con registro sanitario para su uso en una nueva indicación, además de controlar la conducción de estos ensayos. En los últimos años se ha observado un incremento de la realización de Ensayos Clínicos Multicéntricos en Chile. Es así como en el año 2002 se registraron 45 solicitudes de autorización de importación y uso de producto farmacéutico para ensayos clínicos, mientras que en 2008 se tramitó un máximo de 140 solicitudes, la mayoría de las cuales corresponde a estudios de Fase III y principalmente del área oncológica. La situación planteada implica una responsabilidad de la Autoridad Sanitaria sobre la verificación de su realización en conformidad con las normas de Buena Práctica Clínica. De allí que en julio de 2008 se iniciaron las inspecciones a los centros de investigación por parte del Instituto de Salud Pública. Actualmente se realizan inspecciones a más del 20% de los ensayos clínicos autorizados el año anterior, encontrándose diferentes tipos de hallazgos, como falta de entrenamiento del equipo de investigación en Buena Práctica Clínica o ausencia de control de temperatura de almacenamiento del producto farmacéutico en investigación en un periodo determinado, entre otros.

De acuerdo con lo dispuesto en el Decreto Supremo Nº 3 de 2010, que regula el uso de medicamentos en el país, ningún producto farmacéutico podrá ser utilizado sin contar con un Registro Sanitario otorgado por el Instituto de Salud Pública de Chile. No obstante lo anterior, el artículo 21 letra c del mismo reglamento, faculta al Instituto de Salud Pública para autorizar, sin previo registro y mediante resolución fundada, el uso provisional de productos farmacéuticos, con fines de investigación científica y ensayos clínicos, previo informe del Comité Ético-Científico correspondiente, conforme a las normas sobre ensayos clínicos realizados en seres humanos utilizando productos farmacéuticos. A su vez, el artículo 23 estipula también que la solicitud de uso provisional del producto farmacéutico debe presentarse acompañada del protocolo del estudio cuando se trate de un producto que cuenta con registro sanitario y se pretenda su utilización de manera distinta a la autorizada.

Lo anterior, permite a ANAMED ejercer el debido control sobre el uso de medicamentos en ensayos clínicos y disponer de todos los antecedentes científicos, técnicos y éticos, avalados por expertos en el área para, sobre esa base, fundamentar su aprobación o rechazo a la solicitud de internación y uso de algún producto farmacéutico o fármaco con fines de investigación.

Adicionalmente, el uso de productos farmacéuticos en ensayos clínicos se encuentra regulado por la Norma Técnica N° 57 de 2001, “Regulación de la ejecución de ensayos clínicos que utilizan productos farmacéuticos en seres humanos”. Según su Parte VII, se podrá otorgar autorización de internación de un producto farmacéutico o fármaco para la ejecución de un estudio clínico en el territorio chileno, que deberá ser utilizado exclusivamente según lo estipula el protocolo de estudio y de acuerdo con una evaluación favorable del Comité de Evaluación Ético-Científico que corresponda.

El descubrimiento de un nuevo medicamento implica procesos como la identificación de moléculas potenciales para ejercer el efecto terapéutico que se desea lograr, su síntesis, caracterización, rastreo y pruebas de eficacia terapéutica. A pesar de los avances en tecnología y en conocimiento de los sistemas biológicos se trata de un proceso largo y con una tasa de éxito muy baja.

De forma aproximada, se estima que por cada 10.000 moléculas en la etapa de investigación básica sólo 250 entrarán en la siguiente etapa de investigación preclínica.

 

Estudios preclínicos

Tras la investigación básica, las moléculas que resultan más prometedoras son estudiadas en animales y en modelos de laboratorio para evaluar su seguridad y actividad biológica.

El principal objetivo de estos estudios es evaluar de forma rigurosa la seguridad del compuesto y las expectativas de eficacia antes de empezar los estudios en humanos. Esta fase puede llegar a durar 3 años o más y hay miles de compuestos que nunca pasan a la siguiente etapa. Se estima que por cada 250 compuestos en etapa preclínica, sólo 5 entrarán en la siguiente etapa de investigación clínica.

 

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos son necesarios para conocer si el comportamiento del medicamento en seres humanos es adecuado y si consigue realmente eficacia en el tratamiento de la enfermedad para la que se dirige con un perfil aceptable de reacciones adversas. 

En la etapa de investigación clínica se distinguen tres fases:

  • Ensayos de farmacología humana (fase I): Clásicamente se realizan en un número pequeño de voluntarios sanos (entre 20 y 100), con el objetivo de conocer el rango de dosis (dosis más baja a la que actúa y la más alta a la que puede ser administrada sin causar daño) y cómo se comporta el medicamento en el organismo: absorción, distribución, metabolismo y eliminación.
  • Ensayos exploratorios de eficacia (fase II): Se realizan en varios cientos de pacientes y su objetivo es establecer una prueba de eficacia del tratamiento, a la vez que se evalúan los efectos secundarios, búsqueda de dosis adecuadas y duración necesaria del tratamiento.
  • Ensayos confirmatorios de eficacia (fase III): Son ensayos que se realizan en un número importante de pacientes (varios miles), distribuidos en grupos para su comparación donde se administre ya sea el nuevo medicamento o un medicamento ya conocido para tratar esa enfermedad o placebo, para obtener evidencia o pruebas definitivas sobre su eficacia y seguridad. Suelen durar entre 1 y 4 años.
  • Fase IV: Estudios llevados a cabo luego de aprobada la comercialización del producto farmacéutico, cuyo fin es establecer el valor terapéutico, detectar la aparición de nuevas reacciones adversas y/o confirmar la frecuencia de las ya conocidas, junto con la búsqueda de estrategias para su tratamiento.

Regulación de Ensayos Clínicos en Chile (en formato .pdf)